| La hemiplejía no es un problema fácil de resolver aún para el terapeuta más avezado ya que generalmente en su tratamiento nos encontramos con innumerables limitaciones, desde el punto meramente físico como desde el estado psíquico del paciente que influye fuertemente sobre el medio y sobre la relación Kinesiólogo - paciente. No debemos dejar de ver que en la mayoría de los casos tenemos a nuestro cargo pacientes que se valían por sus propios medios, muchos de ellos, ejerciendo importantes influencias sobre su entorno, su grupo familiar y ostentaban cargos de variada responsabilidad en sus trabajos; y que de noche a la mañana se encuentran atrapados en un cuerpo que no les responde y una mitad del mismo les resulta ajena e ingobernable, a veces con pérdida del control de esfínteres.
Agreguemos a esto una familia que recibe atónita y desconcertada la limitación de este integrante; y además el correlato laboral que ésta genera muchas veces cambiando de plano la economía familiar, como así también el gobierno de esta familia.
Ante tales circunstancias los grupos familiares responden de maneras disímiles, algunos sobreprotegiendo al enfermo, otros en casos extremos abandonándolo a su suerte.
Con todo esto, el Kinesiólogo que desee incursionar con éxito en la rehabilitación de dichos pacientes no puede limitarse a actuar exclusivamente desde lo físico, de nada servirá una depurada técnica BOBATICA, ni la más eficiente ESTIMULACIÓN NEUROMUSCULAR PROPIOCEPTIVA DE KABAT si nuestro paciente no se compromete para su propia rehabilitación. Desde este lugar y afincados en nuestro pensamiento holístico y acupuntural; decidimos agregar a nuestro arsenal terapéutico la acupuntura y los microsistemas de la cabeza con el objetivo de poder llegar de una forma más abarcativa en auxilio de nuestros pacientes multidemandantes.
Caso Clínico
Para el siguiente trabajo se tomó un paciente de un grupo de catorce que cursaban todos con hemiplejía de más de un año de evolución. Estos pacientes trabajaban en grupo, en el que realizaban técnicas convencionales (mov. activa, mov. pasiva, técnicas de Bobath, estimulación neuro - muscular propioceptiva, disociación de ambas cinturas, equilibrio corto, equilibrio largo, marcha y en ella equilibrio dinámico). Se utilizaron también actividades lúdicas que permitieran recorrer la etapa evolutiva de la marcha en todos sus estadios y la bipedestación.
El grupo trabajaba dos veces por semana en sesiones de dos horas instalándose un feed-back positivo entre los Kinesiólogos y el grupo y entre los integrantes del mismo entre sí.
Paciente sexo masculino, 52 años, casado, hijos adultos; dedicado al comercio de confección de cortinas que él mismo diseña y corta con su mano hábil (izquierda).
En circunstancias que según relata, el trabajo lo desbordaba y se encontraba en extremo nervioso, hizo un pico hipertensivo (24/12) que le produjo un accidente cerebro - vascular
hemorrágico en Diciembre de 1997, y generó una hemiplejía fascio - braquio - crural izquierda a predominio del miembro superior, siendo internado en nuestro hospital. Fue externado el 14 de Enero de 1998 invitándoselo a continuar la rehabilitación por consultorios externos.
Al momento de comenzar su tratamiento presentaba flaccidez importante de miembro superior izquierdo, el miembro se presentaba péndulo sin respuesta sensitiva ni motora.
El miembro inferior del lado afectado se encontraba espástico, lo que lo obligaba a deambular con marcha helicoidea.
El rostro no presentaba demasiadas alteraciones salvo una exagerada abertura ocular que desapareció al poco tiempo de tratamiento con electroestimulación. No presentaba trastornos del habla ni de la comprensión. Se lo veía bien predispuesto al tratamiento, colaborador, equilibrado y con una familia que ejercía siempre influencias positivas.
Se complementó el tratamiento antes dispuesto en grupo con terapias individuales a saber: Estimulación con corrientes exponenciales con Nerviotrom 1025 (Meditea electromédica) con una modalidad de 500 ms. de apertura y 500 ms. de cierre con una frecuencia de 30 ms. de estimulación por 300 ms. de pausa; la corriente fue aplicada en diversos puntos de acupuntura: 4 I.G. ; 11 I.G. ; 3 I.D. ; 11 P. ; 3 C. ; 36 E. ; 34 V.B. ; 8 H. ; 67 V.. Dichos puntos fueron estimulados en forma alternativa a lo largo de las distintas sesiones.
Se le aplicaron dos sesiones semanales colocándole el electrodo dispersivo al ánodo (+) en la región cervical y el electrodo puntal al cátodo (-) para el miembro superior, y para el miembro inferior se aplicó el ánodo en la región lumbar y el puntal en los puntos de acupuntura. Cada punto se estimuló con la corriente descripta durante tres minutos en cada sesión, cumplidas las primeras diez sesiones se le realiza una nueva evaluación observándose:
- Mejoría del tono muscular generalizado de miembro superior.
- Mejoría en el trofismo aumentando dos centímetros el diámetro del brazo medido a nivel medio.
- Aparición de vestigios de movilidad voluntaria a nivel del deltoides que se manifiesta en los primeros 15° de abeducción.
- Presencia de omalgia de cara anterior coincidiendo con la zona de movilidad voluntaria.
- Mejoría en movimiento y fuerza de miembro inferior.
A partir de esta evaluación se resuelve que al tratamiento acupuntural antes descripto se le agrega electroterapia acupuntural con el método de bloqueo E.M.A.R. (Electroestimulación por mecanismo de acción refleja) utilizando el electrodo puntal en los siguientes puntos de acupuntura: 21 T.R. ; 16 I.G. ; 15 I. G. ; 2 P. ; 9 I. D. ; y el electrodo dispersivo en la zona contralateral (hombro derecho, cara anterior).
También en este caso se utilizó estimulación por espacio de tres minutos en cada punto; estimulando cinco puntos por sesión, con una frecuencia de dos veces semanales.
Para realizar este método el autor (Lic. Zibechi) recomienda utilizar corriente exponencial con 500 ms. de apertura y 500 ms. de cierre con una frecuencia de 10 ms. de impulso y 20 ms. de pausa para casos agudos, como el dolor apareció después de realizar la
electroestimulación acupuntural y con los primeros vestigios de movimiento, interpretamos el dolor como agudo y utilizamos dicha corriente.
Cabe destacar que esta terapéutica fue aplicada en días alternados con la electroestimulación acupuntural antes descripta.
Después de la tercera sesión notamos que el dolor había disminuido, a referencia del paciente en un 50%. Aprovechando esta circunstancia y un aumento de la fuerza y la movilidad del segmento proximal del MMSS se le acentúa el trabajo de Kabat a dicho nivel. |